Los Derechos Humanos, como hemos visto afirman la igualdad de los seres humanos y el principio de no discriminación por razón de sexo, pensamiento, etc… Dos de los grandes temas que siguen hoy abiertos en la construcción de una sociedad democrática son el tema de la igualdad de género (la igualdad de dignidad y oportunidades entre hombres y mujeres) y la de la justicia social (la igualdad de oportunidades económicas entre todos).

Lo primero que debemos hacer para hablar de la igualdad de género es definir el concepto de género. Para ello es bueno distinguir entre tres conceptos: sexo, sexualidad y género.

El concepto ‘Sexo’, antropológicamente, hace referencia a una realidad biológica. Todos los seres humanos nacemos con una constitución genética que nos dota de una serie de órganos de reproducción y de una serie de hormonas que nos aporta un fenotipo característico. Es decir, el ser humano, salvo mínimos casos de hermafroditismo, nace o macho o hembra. Otra cosa es que después quiera alterar ese componente físico, lo que sería un ‘transexual’, es decir, alguien que, mediante la ciencia médica, altera sus órganos sexuales y su realidad hormonal. Todos somos seres sexuados.

Otra cosa, relacionada con la anterior, es el concepto de ‘Sexualidad’. Sexualidad hace referencia a la afectividad humana, esto es, los deseos de corte erótico, que surgen de nuestro instinto. En cuanto atracción erótica, puede ser que un ser humano se sienta a traído por personas de su mismo sexo (misma realidad biológica) lo que sería ‘homosexualidad’, o de distinto sexo, lo que sería heterosexualidad, o indistintamente por ambos (bisexualidad).

El concepto ‘Género’ tiene que ver con otro ámbito de existencia. No hace referencia a lo biológico, sino que hace referencia a nuestro ser cultural. Una cosa es nuestra base biológica y otra qué significa. Una cosa es ser biológicamente ‘macho’ y otra cosa es qué significa eso culturalmente. Eso es género: los roles sociales que cada cultura asigna a las personas de determinado sexo. Es, por tanto, una realidad social, cultural.  De esta manera, una persona puede se considera femenina si se comporta como ese grupo cultural espera de una persona hembra o masculina si se comporta como ese grupo cultural espera de una persona biológicamente macho.

Un ejemplo puede ayudar a entender lo que es género: que yo, varón barbado, aparezca en clase con una minifalda de cuero ajustada, llama poderosamente la atención de mis alumnas, porque el comportamiento que se espera de un varón no es ese. Si yo fuera un escocés y estuviéramos en Escocia en una fiesta de alcurnia y aparezco con el kilt escocés (la famosa falda escocesa), no llamo en absoluto la atención, pese a la misma condición de varón barbado. Eso es ‘género’ y, como veis, es cultural.

Así, género es la realidad social que hace que a alguien se le reconozca comportamiento femenino o masculino. En no pocos momentos de nuestra historia, una mujer en actividades de poder o intelectuales estaba ‘mal vista’, porque eran comportamientos socialmente reservados a varones.

Por supuesto, tal acreditación social es perfectamente transformable, como construcción cultural que es. Por eso existe el movimiento social llamado feminismo. El feminismo, pese a malas interpretaciones, no es lo contrario a ‘machismo’. El feminismo es un movimiento social, nacido explícitamente en la modernidad, pero siempre presente, que quiere liberar a las mujeres de una serie de construcciones de género que sienten como opresoras y sustituirlas por una construcción de género igualitaria. Es decir, quiere hacer verdad el principio de igualdad y no discriminación.

Esto es, vinculado a ese concepto de género se pueden diferenciar entre tres tipos de organización social: ‘patriarcado’, ‘matriarcado’, ‘sociedad igualitaria’.

La inmensa mayoría de las sociedades conocidas son más o menos patriarcales, es decir, es una sociedad donde la construcción de género, reserva el espacio público, el ejercicio del poder y la toma de decisiones, a los varones. Esta universalidad del patriarcado, sin embargo, no justifica, en absoluto, que sea propio de la naturaleza humana, sino que muestra cómo la fuerza física de los varones ha impuesto formas de sometimiento a la mujer en mayor o menor medida.  Pero, como somos cultura, podemos, sin duda, construir otras formas de relación entre hombres y mujeres mucho más igualitarias y libres.

El proceso para construir esta sociedad igualitaria tiene varias fases: empieza con las primeras tratadistas en el final del siglo XVIII y principios del XIX (Olimpia de Gouges y Mary Wollstonecraft); el feminismo como movimiento social, concretado en las sufragistas y las mujeres proletarias (‘Pan y Rosas’) y los nuevos feminismos nacidos tras la Segunda Guerra Mundial (Simone de Beauvoir y Betty Friedan).

Hoy es importante tener en cuenta la ‘feminización de la pobreza’. En algunos momentos ha podido dar la sensación en Occidente que ya hemos alcanzado una sociedad igualitaria. Pero, sobre todo, es necesario tener en cuenta que nuestra situación no es compartida en el resto del mundo. El 70% de los pobres del mundo son mujeres (Informe de Naciones Unidas). La campaña Mujeres Invisibles pretende acabar con este problema. El proceso de generar una sociedad igualitaria, en este mundo global, no ha terminado, ni mucho menos.

A continuación os dejo un vídeo de la feminista Chimamanda Ngozi Adichie, una renombrada novelista nigeriana.

En conclusión:

De los Derechos Humanos que son nuestra seña de identidad, surgen dos grandes procesos aún abiertos: la igualdad de género y la igualdad social.
La categoría de ‘género’ señala las expectativas sociales que se construyen sobre las personas según su sexo. Nuestra sociedad propone superar la sociedad patriarcal y construir un sociedad igualitaria en este campo.

La búsqueda de la igualdad de género es un elemento central de una visión de la sostenibilidad en la cual cada miembro de la sociedad respeta a los demás y desempeña un papel que le permite aprovechar su potencial al máximo.

La participación total y equitativa de las mujeres es vital para asegurar un futuro sostenible porque:

  • Los roles de género son creados por la sociedad y se aprenden de una generación a otra;
  • Los roles de género son constructos sociales y se pueden cambiar para alcanzar la igualdad y la equidad entre las mujeres y los hombres;
  • Empoderar a las mujeres es una herramienta indispensable para hacer avanzar el desarrollo y reducir la pobreza;
  • Las desigualdades de género socavan la capacidad de las niñas y mujeres de ejercer sus derechos;
  • Asegurar la igualdad de género entre niños y niñas significa que ambos tienen las mismas oportunidades para acceder a la escuela, así como durante el transcurso de sus estudios.