A continuación os pongo un testimonio de una ex-alumna anónima  (Licenciada en química por la Universidad de Barcelona) de la asignatura de física y su sensaciones al aprenderla tras varios intentos fallidos:

“Empezó a gustarme la física cuando la empecé a entender, y tardé  en entenderla. En el instituto, suspendía una y otra vez y aprobaba en la “repesca”. Me limitaba a copiar fórmulas que tenía escritas en la tapa de la calculadora, y sustituir números. Repetía definiciones y reproducía los esquemas que venían en el libro de texto, sin entender nada, claro. La soportaba curso tras curso porque pensaba que me sería útil para mi posterior formación. Cuando entre en la universidad me enfrenté con ella de nuevo. Suspendí, obviamente, varias veces. La tenía tanto miedo que era incapaz de afrontar la asignatura. Pensaba que nunca lo entendería, y que tendría que dar la razón a aquellos profesores que me dijeron que a lo más alto que podía aspirar era a ser peluquera. La dejé por un tiempo porque me sentía demasiado presionada. En mi tercer año de carrera, decidí quitarmela de encima de una vez por todas, aunque fuera con mi antiguo método “copiar-pegar”. Para aquel entonces ya había superado muchas de las asignaturas de la carrera muy dificiles, tenía otra actitud, y sobre todo, me sentía mucho más segura de mis capacidades. Me sorprendía a mi misma entendiendo los conceptos, era capaz de “imaginar” la física, además a medida que aprendía iba consolidando conceptos de otras asignaturas. Descubrí que yo si era apta para la física, y además que la física era útil para mi vida. Así empezó a gustarme la física, siete años después de conocerla”

Como se puede ver, es un testimonio que refleja muy bien las sensaciones negativas que le transmite el no poder aprender y las positivas cuando lo logra.

Como profesores tenemos que evitar que estos casos se extiendan y hacer que nuestros alumnos se diviertan aprendiendo y disfruten de ello!